lunes, 31 de diciembre de 2018

Año nuevo en el paraíso


A ver, de nuevo, ¿por qué tenías que ofrecerte como anfitrión para recibir el año nuevo? dijo el diablo, visiblemente molesto, mientras acomodaba los platos.
Es porque siempre nos invitan ellos, y por una vez en la vida sentí que debían invertirse los papelesle contestó Dios.
Claro, pero ellos son doce, y nosotros somos dos para organizar esto.
Querrás decir tres.
Por lo que hace tu hijo…señaló a Jesús, quien se encontraba durmiendo en un sillón.
Déjalo, está cansado.
¿Cansado de qué? Si el único que trabaja soy yo. Tengo administrar los malditos círculos, y encima el tonto de Dante sigue perdido y no sé dónde carajo está. Además, los nórdicos beben como unos desgraciados, hay que controlar las bebidas.
Los nórdicos no vienen, sólo los griegos.
¿En serio?-el diablo se sorprendió-¿Qué le pasó al resto? ¿Es por lo que pasó aquella vez con Mahoma?
No, no, simplemente declinaron la invitación.
Debe ser por tu ensalada.
¿Qué tiene de malo?
No sé, pero el año pasado Zeus casi se nos va, y eso que es inmortal.
Bueno, pero se comió la mitad
¡Porque los otros la dejaron! Mira, ni siquiera yo les daría eso de comer a los que tengo allá abajo. Tengo principios. ¡Y tú despierta de una vez carajo! ¡dijo tirándole un pedazo de pan a Jesús.
Oye, no desperdicies la comida, que luego Dionisio se queda con hambre.
A Dionisio basta con endosarle una buena botella y no joderá.
Pero es el dios del vino, puede tomar lo que sea.
Dijo lo mismo el año pasado, y ya ves, pobre Mahoma.
Ya no saques el asunto de Mahoma, por favor. Hijo, saca la ensalada de la heladera.
Hey, allá vienen, vaya, la cara de felicidad de Hades puede verse a kilómetros, Afrodita y Hefesto vienen tomados de la mano, solo espero que no hagan lo mismo de las últimas tres cenas….un sonido de vidrios rotos alarmó a los anfitriones, que voltearon a ver a Jesús, que a la vez, contemplaba la ensalada derramada en el pisoHey, por fin haces algo bien—el diablo alzó los brazos en señal de victoria y se sentó a comer.


sábado, 8 de diciembre de 2018

Capitán Lawrence

El capitán Lawrence sabía que su final estaba al caer, su viejs herida de guerra había reaparecido, y el escorbuto tampoco ayudaba.
Él y sus cuatro acompañantes habían llegado al polo con la ilusión de ser los primeros en alcanzarlo, pero el hallazgo de la bandera noruega fue un golpe duro, significaba derrota.
El viaje de ida fue díficil, y la vuelta aún más, el frío era un duro rival y Lawrence lo sabía, ya habían perdido a un hombre a causa de ello, y esa también era la razón por la cual no quisieron escuchar su pedido de abandonarlo y regresar sin él, pues herido como estaba no era más que una carga.
Fue un dieciseis de marzo, un día antes de cumplir años, que Lawrence tomó una decisión. Era de noche, sus compañeros pasaban el rato riendo y jugando las cartas. El capitán se paró y dijo
—Voy a salir, y puede que tarde un tiempo.
Con cada paso que daba sentía cómo se helaba su aliento, pensaba en que ellos podrían volver solos, ese sería su regalo. Murió solo, en la noche.

martes, 9 de octubre de 2018

Canción de cuna

Un dios fugitivo. Un rey muerto. Perdida la guerra, la traición es lo más sencillos para los cobardes. El que permaneció fiel yace en la tierra. Atado a mi estandarte, soy el último en pie. Que me encuentren así. La muerte juega una carrera para encontrarme antes que mis enemigos. A la espera, silbo aquella canción que mi madre me repetía todas las noches.

viernes, 5 de octubre de 2018

Boca vs. Cúcuta

—¿Va a dejar jugar así? Es una locura, es una locura, si no se ve nada. ¿Cómo van a hacer goles si no pueden ver el arco?—el padre de Félix miraba con desesperación la hora, jugaba Boca, el equipo de su papá, de su mamá, de su abuelo y también el suyo, aunque él no tenía mucha idea de fútbol, apenas tenía diez años. No entendía lo que pasaba, sólo escuchaba lo que conversaban los mayores, como podía, porque el ruido ensordecedor de los hinchas que cantaban no lo dejaba escuchar bien. Que lo tenían que suspender para el otro día decía el abuelo. Que iba a ser un milagro hacer dos goles con el clima en esas condiciones.
Entre los hinchas empezaba a correr la voz de que se suspendía, pero al rato llegó la versión de que se jugaba. Esa fue la real, se jugaba.
"Y vamos Boca que no podemos perder, y vamos Boca que tenés que ganar" cantaba toda la Bombonera, incluida su familia, que lo incitaba a que cantara también. Félix sintió como unas vibraciones. Se preguntó si habría algún terremoto, pues eso le habían enseñado en el colegio.
—¿Qué pasó? Preguntaba cada tanto su papá cuando la niebla se tornaba más espesa, a la espera que otro hincha le respondiera.
—¡Tiro libre, patea Román!—gritó uno a lo lejos mientras se escuchaban bombos y aplausos. Gol. Gol de Boca, Félix sintió como miles de personas se hacían una sola con ese grito, su abuelo lo alzó mientras cantaba. Ya no cantaban la anterior, ahora decían "Es para vos, gallina p.." y no alcanzó a escuchar el resto porque le taparon los oídos. Fin del primer tiempo.
—Esto, esto que estás viviendo-le decía el abuelo—esto es Boca, ¿te gusta?—Félix asintió tímidamente, empezaba a comprender.
Daba inicio el segundo tiempo, la niebla era todavía más espesa, prácticamente no se veía nada. Pero Félix lo vio. A él. Al que su padre y abuelo glorificaban todos los domingos. Al que llamaban Titán, a Martín Palermo entrando como si de un fantasma se tratase, empujando la pelota con la cabeza. Esa fue la primera vez que gritó un gol, aunque lo hizo en forma un poco tímida, porque tampoco quería hacer el ridículo. Pero la soltura llegaría al final, cuando, ya con la niebla un tanto despejada, un centro de ese Román del que tanto hablaban fue a parar a la cabeza de un tal Seba Battaglia, el León y ahí sí, gritó con tanta fuerza que se sintió por primera vez hincha. La cancha se venía abajo. Félix entendió que las vibraciones eran la Bombonera, que latía. Estaban en la final. Siguió yendo a la cancha y jamás olvidó lo que su abuelo le dijo aquel día: esa pasión, eso es Boca.

jueves, 4 de octubre de 2018

Yashin, pasado de copas


Un cigarrillo y un trago de vodka, nada más. Eso es lo que decía Yashin cada vez que los periodistas corrían tras él para conocer su secreto de atajar bien. Le llamaban la Araña Negra por su vestimenta oscura. Era el mejor arquero del mundo, y lo tenía la Unión Soviética, que venía de campeonar en Europa, afirmándose como selección candidata a suceder a Brasil como reyes del fútbol en el mundial del 62.
Pero algo pasó la tarde del tres de junio, aquel partido contra Colombia. No tardaron los soviéticos en ponerse en ventaja, Ivanov haría el primero y el tercero, dejándole el segundo a Chislenko. Las gradas eran una fiesta, eran claros vencedores. Para el combinado rival sirvió de consuelo un gol de Aceros, lo curioso fue que en ese gol Yashin por un momento pareció dudar de lo que estaba viendo y casi se va al piso en un intento por agarrar el balón. Corrían once minutos del segundo tiempo cuando Poneldenik estampó el cuarto y los hinchas coreaban.
Entonces llegó la segunda catástrofe, de un tiro de esquina más o menos bien pateado, llegaría el segundo gol colombiano, el primer gol olímpico en un mundial. Yashin se limitó a caminar hacia la pelota mucho después de que esta entrara al arco. Hay que reconocer que el soviético no tuvo culpa alguna en el tercer gol, pero era claro que algo le pasaba, sí fue en parte responsable del empate de Sálazar, queriendo salir a cortar el avance rival a cualquier lado. La hinchada soviética seguía gritando aunque no se sabe si era en aliento o insultando a su cancerbero. Los periodistas, que creían absurdo el “secreto” de Yashin, comenzaron a creerle, y también concluyeron que esta vez, se le había ido la mano.

jueves, 27 de septiembre de 2018

TID

Parte 1: http://cafeytrapos.blogspot.com/2018/09/el-verdugo-de-dios.html
Parte 2: http://cafeytrapos.blogspot.com/2018/09/la-ultima-risa-pagliacci-parte-ii.html


—Mierda, mierda. ¿Qué acaba de pasar? ¿Quién es ese tipo? ¿Está muerto? Sí, lo está, pero yo no lo maté, o tal vez sí, no puedo recordar nada. Pero no hay nadie más aquí, tengo que huir. Pero no puedo. ¿Qué pasó?
— ¿Qué pasó? Te lo voy a contar, ese tipo venía a matarnos, pero como no sirves para otra que cosa que escribir horribles poemas tuve que tomar el control y defenderte. Así es, yo lo maté, y fue bastante divertido. Le quité su arma y lo apuñalé, digamos, unas cinco veces. Ante la duda luego lo degollé, hubieras visto su rostro mientras lo hacía. Espera, sí puedes.
—Hey, no creas, te está mintiendo. Eso no pasó, se lo está inventando. Tal vez alguien busca incriminarte.
—Por favor, si de lo único que es culpable es de ser un mal escritor, ¿qué no leíste el poema ese del payaso que mataba a sus espectadores? La última risa le llamó, qué nombre más estúpido. Anda, vámonos. Dejemos a ese loco y sus ridículas ideas de ser verdugo de dios.
—Pero, ¿qué haremos con el cuerpo? No podemos dejarlo ahí, la policía lo verá.
— ¿Y eso qué? Que lo tire a la alcantarilla, no sé, ni me importa
—Que lo condenarán, no podemos permitir eso.
—Y una mierda, que lo condenen entonces.
— ¿Qué no te das cuenta que nos van…?
— ¿A encerrar? Ya lo estamos. Una celda no hará la diferencia.
— ¡Cállense! Carajo, no puedo saber qué lo hice, no puedo decir que no lo maté si no lo tengo claro. Esta mierda de trastorno me jodió la puta existencia. Yo quería ser escritor, quería ser famoso, ganar premios, ser reconocido por mis libros en todo el mundo. Y ahora estoy jodido. Ja, ja, es mejor que el show acabe con una última risa, ¿verdad, chicos? Vamos, ríamonos todos juntos.

miércoles, 26 de septiembre de 2018

La última risa




Parte 1: cafeytrapos.blogspot.com/2018/09/el-verdugo-de-dios.html

Nadie hace caso al comediante,
un último chiste, ya sin aire
solo él puede reirse.
El público le da la espalda,
la lágrima recorre su cara.
Fracasó,
pero el show debe continuar,
tras bambalinas, su último número
y otra vez en el escenario
anuncia tiempos de cambio.
Esta es su nueva rutina,
que dice, es la mejor medicina.
Una bala cruza el salón
directo a los ojos del espectador,
aquel que lo insultó y humilló
Pánico.
Corridas, lágrimas, desesperación.
El sueño terminó.
Esto es diversión, piensa,
es gracioso en verdad
de este payaso ya no se reirán.
Telón.

jueves, 20 de septiembre de 2018

Erik Hacha Sangrienta


Olaf se arrastraba por el campo de batalla, cubierto de sangre, cuando a lo lejos vio una figura acercarse. Rezó a Odín que fuera su hermano Sigrod con el anuncio de que habían vencido. Había perdido un ojo en la lucha y se le dificultaba la visión. El encuentro había sido duro y el más violento que había vivido. De todos los hijos del rey, sólo quedaban cuatro con vida.
Horrorizado, vio que la figura que se acercaba era su otro hermano, Erik, su enemigo, que llevaba la cabeza de Sigrod en una mano, y un hacha cubierta de sangre en la otra, mejor dicho, su rostro estaba completamente salpicado de ella. Portaba una sádica sonrisa mientras se iba acercando. El día que el rey Harald murió, Erik no dudó en tomar el trono y matar a quien se le opusiera. Olaf recordaba aquel banquete donde vio a su hermano Bjorn ponerse pálido luego de beber, retorciéndose en la mesa hasta su muerte mientras Erik simplemente miraba con indiferencia. Años atrás lo había visto asesinar a otro de sus hermanos, Halfdan, mediante el águila sangrienta, ese castigo que consistía en abrir a la víctima por la espalda, y luego abriendo sus costillas con los pulmones hacia afuera, de modo que parecieran alas manchadas con sangre.
-Hermano, ¿realmente es necesario que atentes contra tu propia sangre sólo por ambición? Piensa en lo que diría nuestro padre. Tu accionar no es digno del Valhalla-vociferó Olaf, sabiendo que sólo estaba retrasando su muerte
-Éste es mi destino. Debo eliminar a aquellos que sean una amenaza para mi reino. No me importan los medios, mi fin es gobernar.
Erik blandió con fuerza el hacha y lo degolló.


miércoles, 19 de septiembre de 2018

El verdugo de Dios

Dios, ¿me escuchas? He seguido al pie de la letra tus instrucciones, propagué tu mensaje tal como me dijiste, pero nadie hace caso, es más, se burlan de mí. En la calle me arrojaban piedras mientras me filmaban y se reían. Decían que yo estaba loco, ¿puedes creer eso señor?
Me invitaron a la televisión, allí había una enviada de Satanás que se hacía pasar por psiquiatra, quiso ridiculizarme, que tenía algún problema, una especie de trastorno mental.
No puedo permitir que seas humillado de esta forma, no quisieron oír. Y esa herejía debe ser castigada. Ya he hecho mi juicio sobre aquellos pecadores, pronto conocerán tu ira, pues no sólo soy tu mensajero. Soy el verdugo de Dios.

sábado, 15 de septiembre de 2018

Los tiburones

"A los botes", grita el capitán, con gran desespero. "Estamos siendo atacados". La fiesta tocaba su fin. "Son tiburones", los reyes del mar, sedientos de sangre. "Mujeres y niños primero". Una dama malherida ve con melancolía a sus hijos subirse a los botes. Mientras vivan, lo demás no importa, piensa antes de cerrar sus ojos para siempre. 
El tiempo parece detenerse mientras veo con desdén a quienes no logran salvarse.
Los botes se van alejando, somos pocos los que ya estamos lejos y no corremos peligro, pero no puedo dejar de pensar, que tan solo horas atrás me encontraba bailando con la muerte.
¿Qué es eso? ¿Una aleta? No, son más. Nos alcanzaron. Se acabó, ahí vienen los tiburones a teñir de rojo el mar.

viernes, 14 de septiembre de 2018

Falso hijo de un rey


Mi infancia no fue feliz. Ante la imposibilidad del rey de poder concebir un hijo, fue dictado que el próximo niño a nacer debía ser entregado para asumir el rol de príncipe. Mujeres huyeron del reino ante la sola idea de entregar su descendencia a aquel tirano, hubo quienes incluso recurrieron al suicidio. Por otro lado, hubo familias pobres que, esperanzadas en obtener alguna ayuda del soberano, se empeñaron en la búsqueda un hijo. Ese fue el caso de mis padres, un matrimonio humilde de campesinos. Una vez nacido, fui entregado a la realeza, lo que sucedió con mis verdaderos padres jamás me fue esclarecido, aunque doy por hecho que fueron asesinados.
Vagos recuerdos son los que tengo de mi niñez, pero hay algo que nunca pude olvidar. Una tarde, con solo nueve años, vi como traían a un sujeto cuyas ropas no coincidían con la vestimenta habitual del reino, parecía un soldado. Mi padre sin mediar palabra se pasó el dedo índice por el cuello y aquel hombre fue ejecutado ante mis ojos.
—Hijo, tú me sucederás, expandirás el reino, matarás a los enemigos sembrando el terror a donde vayas, y someterás a los esclavos. Serás un gran señor.
Aquellas palabras retumbaron en mi cabeza hasta el dia de hoy. No era más que un infante, apenas pude comprender en el momento su significado. Tres años después, jugando con los esclavos, que yo creía eran mis amigos, ignorando por completo su forma de vida. Uno de ellos gritó que no aguantaba más, y corrió hacia las puertas del palacio. Fue degollado en el mismo instante. Pregunté a los guardias por qué habían hecho eso.
—Órdenes del rey.                                                                                                             
Molesto, me dirigí hacia donde estaba él.
—Padre, tus guardias han asesinado a mi amigo por querer entrar al palacio.
—Si quiso entrar al palacio entonces merecía morir-respondió sin mirarme a los ojos
—¿Por qué?
—Porque era un esclavo, hijo. Y está mal que los esclavos quieran ponerse a la par de nosotros los nobles.
—¿Entonces los nobles pueden hacer lo que quiera, y el que no lo es merece ser castigado? Eso es muy injusto de tu parte padre.
Poco después fui enviado a un monasterio. Él creía que pasar tiempo con los sacerdotes cambiaría mi pensar. Cada noche rezaba a Dios para que dejara de sembrar el temor, como me había dicho años atrás, aunque sabía que todo seguía igual. Por las tardes me escapaba al bosque para estar solo.
Permanecí allí por diez años, durante los cuales fui planeando mi venganza al descubrir mi verdadera historia. Agradecí a los hermanos que me criaron y me brindaron la educación. No eran gente malvada, eran hombres con miedo.
—Hermanos, prometo que volveré con buenas nuevasme despedí de ellos, quienes habían depositado su fe en mí.
Me adentré en el reino y fui directo hacia el palacio, seguido por una muchedumbre intrigada al verme regresar. No dudé en mostrar mi espada a los guardias para que me dejaran pasar. Con mucho esfuerzo, aparecí ante él.
—¡Hijo mío!
—No soy tu hijo, ni tu eres un rey. No eres más que un falso profeta, y juro por el filo de esta espada, que hoy no gobernarás más.
Siempre me despierto en esa parte, y no tengo más remedio que contemplar los barrotes de mi celda.

sábado, 8 de septiembre de 2018

Cerca, lejos

No es la nada. Es lo que no me tendrá. Es el allá en la lluvia. Es la lluvia y sus modos. Impresiones. Masas de traducción dudosa. Puntos de partida hacia ningún lugar.
Un paisaje lluvioso que me transporta hacia atrás en el tiempo, a la niñez en el campo. En los días en los que el asfalto se hallaba sumergido en el agua. 
Tu nariz, tu boca. Todo tu cuerpo me relata la historia de tus máscaras. Sé tanto de vos, que cada vez te conozco menos. Pero estás ahí, por más que trates de esconderte. Es en tus ojos, en su transparencia pura y delatora, donde te encuentro. Cerca, lejos.
De cerca solo palabras tratando de expresar algo y de lejos una forma extraña que podría ser un espantapájaros.

Paula Crovo
Sergio Custodio
Mariano D'Allegri
Micaela Zabini

La emoción del primer gol


Recibió la pelota entrando solo en el área, mano a mano con el arquero, el cual nada pudo hacer para retener el disparo y dejó que anotara. Fue tan grande su emoción, que corrió desenfrenado hacia una esquina, se quitó la camiseta, consciente de que tenía tarjeta amarilla y sería expulsado por dicha acción, pero no le importaba, había marcado un golazo, un gol que sería inolvidable. Hasta que se dio media vuelta y vio al hombre que le arruinaba el sueño. Vio al juez de línea levantando la bandera.

Mate y banco


Jorge nació en la Plata, y se mudó a Bahia Blanca a los diez años. Cuando termino el colegio sus padres le dieron dos opciones, estudiar, o hacer algún deporte, como lo único que apasionaba a Jorge era coleccionar DVDs de películas de serie B, y eso no se estudiaba en ningún lado, optó por el futbol, y eligió la posición donde menos movimiento hubiera, la de arquero.
Se fue a probar a Olimpo donde practicó penales, pero no pudo atajar ninguno, y bueno, es que él tampoco se movía, se quedaba quieto ahí en el medio tomando mate. A pesar de su ineficacia como cancerbero, decidieron dejarlo en el club como cuarto arquero, porque su inhabilidad para atajar lo compensaba preparando mate. Así pasó doce años sentado en el banco de Olimpo, en los cuales vio pasar cientos de jugadores, dirigentes y directores técnicos, siempre sentado en el banco, eso sí, con el termo bajo el brazo.
Nadie entendió bien cómo fue que un día su nombre apareció en la lista de convocados para el mundial. Algunas fuentes afirman que el entrenador tuvo un sueño donde levantaba la copa del mundo y Jorge le cebaba un mate. No hubo declaraciones al respecto. Otro rumor que crecía muy fuerte era que por su calidad como cebador, Uruguay pensaba en nacionalizarlo.
Como a Jorge se le había quemado el modem y el televisor, no tenía ni internet ni cable y no estaba enterado de la convocatoria, lo que hizo que se uniera tarde a la selección, que ya estaba por jugar los octavos. Como toda la vida, vio a su país llegar a la final sentado en su lugar de siempre.
Si el solo hecho de formar parte de la selección fue raro, más raro fue lo ocurrido en la final entre Argentina e Inglaterra. Argentina iba ganando por dos goles a uno cuando en la última jugada el árbitro sancionó penal para los ingleses, y expulsó al arquero titular. El entrenador, desesperado, llamó al Bicho Rodríguez, el suplente, para que entrara a atajar el penal. Rodríguez tomo un mate de Jorge, se persignó para entrar…pero un dolor en el estómago le impidió saltar al campo, entonces todas las miradas se clavaron en Jorge, ahora él debía entrar. A los 31 años, finalmente iba a debutar profesionalmente. Se posicionó en el arco y desafió con la mirada al inglés ejecutor. El árbitro hizo sonar su silbato y el mundo entero se paralizó. El rival pateó con fuerza al medio del arco, Jorge, fiel a su estilo, se quedó parado y lo agarró. El árbitro marcó el final del partido y todo un país celebró. Jorge decidió retirarse de la actividad al día siguiente y se puso un local de películas de serie B, de él nunca más se supo nada, ni tampoco del Bicho Rodríguez, que lo último que se dice, es que nunca más volvió a tocar un mate.

miércoles, 29 de agosto de 2018

Hablemos de Argentina (continuación de Hablemos de los mortales)


-¿Se puede saber por qué no has empezado con la destrucción total? Me aburro ahí abajo, el negocio de las peleas ya no es tan atractivo-le dijo el Diablo a Dios
-¿Hay peleas clandestinas en el infierno?-preguntó, evadiendo el primer interrogante
-Ey, en mi jurisdicción yo decido lo que es legal y lo que no. Hasta tu hijo vino a apostar ayer
-¿Jesús? ¿Cuántas veces he de decirle que no se meta en tus cosas? Este chico no escucha cuando le hablo
-Podrías dejarlo, digo, ya es un poco mayor, ¿no? En fin, ahora respóndeme lo que quiero saber, habíamos quedado en que matarías a todos, ¿qué pasó? ¿te ablandaste? Seguro que sí, siempre lo mismo, es más, no veo a San Pedro en su garita
-Le di vacaciones. Es mucho trabajo borrar toda la humanidad de golpe, tomé otra decisión. Mejor será empezar por país. Estaba viendo si comenzábamos por Argentina.
-Típico, tomar decisiones sin consultar a nadie, qué generoso Dios. ¿Por qué Argentina precisamente?
-Están haciendo demasiadas cosas en mi nombre diciendo que yo lo digo, y no es así.
-Pfff, ni que hubieran formado un partido político anti aborto
-………
-¿En serio? ¡Qué país! Bueno, dime, ese movimiento fue fundado por un hombre, ¿no?
-Así es, su nombre es…
-Déjame adivinar, Raúl-Dios asintió. El Diablo se tomó la cabeza mientras reía-no puede ser, ¿qué más hacen en tu nombre?
-Basta que veas el pensamiento de algunos legisladores-Dios encendió la televisión y el Diablo permaneció boquiabierto ante algunos argumentos.
-Caray, no pensé que fuera tan grave, ¿y qué opina tu vocero en la Tierra de todo esto, el tal Francisco?
-Compara el aborto con el nazismo y dice que hay llevar a los niños a terapia por su sexualidad.
-¿Y encima de todo, el malo sigo siendo yo?

La promesa del rey


Harald no decía nada, aunque guardaba una enorme sonrisa mientras era vitoreado por su enorme conquista, después de diez años se había apoderado de toda Noruega, no fue fácil, perdió a muchos hombres que ahora disfrutaban en el Valhalla. Rognvald, su aliado, se acercó y le dijo
—Vaya sonrisa llevas, eres feliz por lo que has logrado
—No es por esorespondió Haraldes por una promesa. Después de todo, no he olvidado la razón por la que he atravesado este camino-tomo una daga y comenzó a cortarse el largo cabello que se había dejado crecer a lo largo de su travesía-ahora podré casarme con ella. ¿Acaso, Rognvald, no crees que el arma más fuerte para lograr esto sea el amor?
Rognvald miró a su rey a los ojos, y tras un largo silencio soltó una enorme carcajada.

Cadáver exquisito I


Este pensamiento, que no era el único tampoco, hacía que volviese la vista al pasado, pero sin embargo la Muerte no abandonaba la tierra, no es que yo creyera que lo desease realmente, en realidad me había equivocado. Lo que es conocido como el hogar, es de hecho más amenazador.

martes, 24 de julio de 2018

Hablemos de los mortales


—Sabía que iba a ser una mala idea hacerte caso.
—¿Me llamaste para conversar o para recriminarme algo que no hice?replicó el invitado, ligeramente ofendido, mientras se acomodaba en su silla
—Sabes de lo que hablo, por seguir tus consejos se me fue todo de las manos.
—Yo lo único que te sugerí fue que descansaras un rato, y dejaras que se arreglen solos
—Justamente, ese es el problema. Ahora viven peleándose y diciendo cosas que yo nunca dije, y por tu culpa.
—¿Mi culpa? El pacto era que ninguno de los interviniera, ambos cumplimos, y no es mi culpa. No fui yo quien durmió de más-comenzó a levantar la voz-ni tampoco fui yo el que dejé que se hicieran esas cosas entre ellos. Quizá sí, pero no de manera directa, quiero decir... ¿Qué tal si haces que tu hijo arregle las cosas?
—Ni loco, después de la última vez que quiso intervenir las cosas no fueron bien, desde ese día ya no quiere saber nada con ellos.
—Ya sé, ya sé, no todos los días se crucifica a tu salvador, pero bueno, ya viste lo que dicen ahí abajo, que va a volver, dicen muchas cosas sobre ti, sobre mí, hasta nos dedican canciones
—No va a volver, ya lo hemos discutido y ni loco vuelve a pisar ese suelo, se siente muy a gusto aquí. Ah, me he distraído y he olvidado por qué te llamé en primer lugar-respondió Dios mientras rechazaba un cigarrillo.
—¿Seguro que no es para soltarme toda la bronca? Porque parece que es por eso. Han sido tus fieles los que causaron esto, no los míos, después de todo ¿Por qué soy yo el malo? Se mata más en tu nombre que en el mío
—¿Y qué hacen tus fieles?
—No sé, queman iglesias, sacrifican bebés, ¡pero no porque yo les diga que esté bien! Los tuyos igual no se quedan atrás, por alguna razón afirman que no permites a los homosexuales, suicidas, proabortistas, preservativos, sexo antes del matrimonio…
—Caramba, creo que dormí demasiado tiempo
—el amor propio, los tatuajes, el divorcio…
—Ya
—…piercings, fútbol americano, el porno, el suicidio, el poliéster. Bueno, lo del poliester lo puedo entender...
—¡Suficiente!-exclamó Dios golpeando la mesa-Ya entendí, carajo.
—También las blasfemias. De verdad, deberías aleccionarlos un poco. Si te parece bien me puedo hacer cargo de esa parte, se me dan muy bien lo de las lecciones...
—No hace falta-dijo Dios-¿Podemos retomar la conversación? ¿Qué propones hacer?
—Mátalos a todos. Siempre quise decir eso
—¿Así, secamente? ¿Sin anuncios ni nada?
—¿Anuncios de qué? ¿Acomodar las nubes en el cielo para que digan “El fin”? Me gusta más la idea del factor sorpresa.
—Van a ser muchas almas, ¿cómo vamos a organizarlos? San Pedro no tiene mucha paciencia para esas cosas.
—Es fácil, basta con revisar los expedientes de cada habitante, según sus actos en vida, irán al cielo o al infierno. Le decimos a San Pedro que los clasifique ahora, y así cuando lleguen aquí. Finalmente podré conocer a Charles Manson, quiero que me ayude con algunas canciones que estuve componiendo.
—¿Qué hacemos con los ateos? Si por más que nos vean nos siguen negando, ya pasó una vez, y hubo que ponerlo en un lugar especial, el limbo.
—Tengo un plan para eso, hermano. Justamente, al limbo. Y no hagas excepciones, como hiciste con Darwin, que con tal de no aguantárselo te compró con un cordero asado.
—Bueno, supongo que por fin Nietszche tendrá compañía, todos esos años ahí solo lo han hecho delirar. Y el trabajo de Darwin es respetable. Fue una excepción
—Del Marqués de Sade no dijiste lo mismo, o de Schopenhauer, o de Freud. No te das idea de lo que son esos tipos ahí abajo, pero nunca me quejé, ya ves.
—Gracias por venir-dijo Dios, cortante.
Dios estrechó la mano de Satán y éste regresó al infierno. Tomó aire y volteó la cabeza hacia San Pedro que tenia cara de pocos amigosVas a tener mucha tarea hoy.