sábado, 8 de septiembre de 2018

La emoción del primer gol


Recibió la pelota entrando solo en el área, mano a mano con el arquero, el cual nada pudo hacer para retener el disparo y dejó que anotara. Fue tan grande su emoción, que corrió desenfrenado hacia una esquina, se quitó la camiseta, consciente de que tenía tarjeta amarilla y sería expulsado por dicha acción, pero no le importaba, había marcado un golazo, un gol que sería inolvidable. Hasta que se dio media vuelta y vio al hombre que le arruinaba el sueño. Vio al juez de línea levantando la bandera.

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