sábado, 13 de junio de 2020

La máquina de borrar las malas memorias

 

El hombre entró al bar y se sentó en una mesa solo, bien alejado del resto de los clientes. El mozo, al acercarse, creyó ver en él una mirada de desilusión. Más tarde, mientras el hombre tomaba su café, notó como otro sujeto se sentaba enfrente suyo. Llevaba traje, como él, pero tenía una cicatriz en el ojo izquierdo. Aquel desconocido llamó al mozo y pidió “lo mismo que su amigo”.

—No somos amigos—retrucó el hombre.

—Lo seremos—respondió sin mirar el tipo de la cicatriz.

—A menos que tengas una forma de hacerme olvidar todo lo malo que viví, no lo creo.

—Eso es lo que estoy buscando—le extendió una tarjeta con un número y una dirección—tengo una empresa dedicada a ayudar a las personas a eliminar sus recuerdos, y por un precio relativamente bajo. Siempre vengo a este bar en busca de nuevos clientes, y usted tiene cara que quiere sacar cosas de su pasado.

—Gracias, pero no caigo en esas cosas, muy amable.

—Guarde la tarjeta, insisto.—el sujeto de la cicatriz se marchó sin tomarse el café.

Al volver a su casa, el hombre dejó la tarjeta arriba del escritorio y se fue a dormir, pensando en si lo que había vivido había sido un sueño. Se convenció cuando al otro día vio que la tarjeta había desaparecido del escritorio. Yendo al trabajo sintió que un papel se le caía del bolsillo: era la tarjeta. Finalmente decidió ir, si era una estafa, los denunciaría.

Imaginó un edificio, pero el lugar no era otra cosa que una casa común y corriente. El sujeto de la cicatriz lo atendió y le pidió pasar a lo que él llamaba “cuarto de máquinas”, para luego hacerlo recostarse en una camilla. Le pidió que cerrara los ojos y fuera pensando en todos sus recuerdos, explicándole que la máquina automáticamente reconocería todos los malos y los eliminaría de su memoria. Cuando despertó, no recordaba ni siquiera su nacimiento.

 


jueves, 24 de octubre de 2019

La casa de los espejos


Mi visita a Cádiz tuvo varios pasajes que me gustaría contar, pero debo detenerme en uno en específico. Paseando por la ciudad, una jovencita llamó mi atención, invitándome a un lugar llamado “La casa de los espejos”, asegurando que era un lugar conocido de la ciudad. Me resultó curioso que, si era tan popular, no apareciera en ninguno de los folletos que me habían dado. Decidí seguirla. La propiedad era inmensa, tres pisos, y, como su nombre lo indicaba, se encontraba llena de espejos, provenientes de diferentes partes del mundo. La muchacha me contó el origen de ello. La casa fue habitada por un marinero, su esposa y su hija, esta última era quien le pedía que por cada viaje le regalara un espejo, y él se lo cumplía. Pero la esposa, celosa de su propia hija y presa de la locura, la envenenó y mintió diciendo que había enfermado. Esto destrozó al marinero, quien se entregó al alcohol, y pasaba los días en el dormitorio de su hija pensando en ella. La esposa intentaba acercarse, pero él no quería saber nada. Un día, en uno de los tantos espejos que adornaban la habitación, vio el crimen que su esposa había cometido, e invadido de rabia, le dio muerte para luego quitarse la vida.
Me fui de aquel lugar fascinado por esa historia, y le pregunté al gerente del hotel por qué no me había mencionado ese lugar. SU respuesta me dejó helado. Me contó que esa casa no estaba abierta a visitas por lo ocurrido, y porque muchas veces se han oído casos de gente que entró allí y no regresó. Inicialmente creí que era una broma hasta que vi el retrato familiar, y reconocí en él a la misma chica que me había llevado.

viernes, 23 de agosto de 2019

Feria de Autores Independientes



Alguna vez Alejandro Dolina imaginó una feria del libro en Flores, con sus peculiaridades. Quizá fue eso lo que llevó a Plinio Gutiérrez a querer hacer lo mismo en su pueblo natal, el cual no revelaremos su nombre. Y lo hizo, también se imaginó una feria del libro, luego de imaginarla la llevó a cabo. La llamó “Feria de Autores Libres, Laboriosos, Independientes de Oprobioso Suplicio”, conocida por su seudónimo, F.A.L.L.I.D.O.S. Gutiérrez cambió el nombre a “Feria de Autores Independientes” después de darse cuenta que no sabía que significaba laborioso, ni oprobio, ni suplicio. El siguiente obstáculo fue que debía conocer a los autores. Gutiérrez comenzó a editar fanzines de escritores jóvenes que recién empezaban en el mundo literario, y también libros de cualquier otra cosa. Era año electoral en el pueblo así que el permiso municipal le fue otorgado sin suponer problema. El único inconveniente fue esperar ya que había una larga fila de reclamos.
La feria tuvo lugar en la plaza del pueblo, allí escritores jóvenes, adultos y hasta los muertos exhibían sus obras, estas últimas eran robadas con suma facilidad al no haber nadie en el puesto. En una esquina se ubicaban los Puristas del Lenguaje, que defendían a ultranza los viejos modismos del castellano, y en otro estaban los que pregonaban por el lenguaje inclusivo. Dato no menor, ninguno de los dos puestos vendía libro alguno.
Autores internacionales visitaban la feria, pero Gutierrez no salía del idioma español, así fue que cuando el reconocido escritor André Robespierre, de París, lo fue a saludar cantándole “Joyeux Anniversaire”, Gutiérrez respondió “A mí con amenazas no” y lo echó del lugar.
Había políticos que tenían un puesto para que la gente pudiera hacerles consultas. Obviamente el servicio era pago y generalmente las personas se iban con más dudas de las que ya tenían. Había unos cuantos que, aunque tenían en claro que les estaban robando, volvían a verlos igual e incluso pagaban más, vaya uno a saber por qué.
También en otra esquina se había colocado una carpa-biblioteca. Allí las personas que no deseaban comprar libros o no tenían dinero suficiente elegían libros de las estanterías y lo leían en el lugar. A la vez, la carpa estaba dividida en dos: lectura en voz alta y lectura en voz baja, pero no había ningún biombo que separara las secciones, y esto llevó más de una vez a una batalla campal. La carpa-biblioteca fue también sede de amores y desamores adolescentes, pero esas historias no corresponden aquí.
 En un punto de la plaza se juntaban diversos filósofos a dialogar, y alrededor suyo siempre había un gran número de gente, que eran atraídos por el olor a vino que emanaban. Generalmente nadie comprendía de lo que filosofaban, no porque ellos fueran intelectuales, sino que el vino surtía efecto y no podían hablar bien. Alguna que otra vez uno se desmayaba y lo dejaban ahí hasta el otro día que se le pasara la resaca. A veces dejaban pasar dos días, o más. Un día, Gutiérrez se dio cuenta que la gente pasaba horas en la feria, pero no tenía nada para comer, así que contrató un food truck y lo puso en medio de la plaza, para que fuera recorriendo la feria. Ahí ocurrió la desgracia, el carro no pudo con el tamaño del lugar, tropezó con uno de los filósofos desmayados y cayó sobre uno de los puestos, generando un efecto dominó que terminó por destruir la feria. Gutiérrez aseguró que con el dinero recaudado levantaría nuevamente el lugar. A un año de la tragedia, en el pueblo lo siguen esperando.


domingo, 9 de junio de 2019

El último

¿Es esto real? Era la pregunta que rondaba en su cabeza. Caminaba por las calles con la mirada perdida, sin poder encontrar a nadie. Todo rastro de vida había desaparecido. Sería que comenzaba el final de los tiempos, pensaba. A medida que avanzaba quería convencerse de que simplemente estaba soñando, y al día siguiente saldría a caminar como todas las mañanas, y vería todo como lo recordaba. Mientras más calmo se presentaba el aire, él se sentía más intranquilo. Se percató de que no era un sueño y que estaba solo, solo y libre, algo que siempre había idealizado, pero que ahora no era más que el mismo infierno.

sábado, 13 de abril de 2019

Dioses olvidados



Descansan en alguna parte, a la espera de que alguien vuelva a creer en ellos, que les den vida. Son dioses, pero también son mortales, sin fe, desaparecen. Hubo un tiempo en el que estaban llenos de ofrendas, pero luego se vieron opacados por nuevas figuras. La de alguien que se mezclaba entre los humanos para llevarlos a la salvación.
Uno de ellos todavía tiene esperanzas, y aguarda todos los días, confiando en que alguien, aunque sea solo una persona, le envíe una plegaria. El resto de sus compañeros no objetan, saben que su sueño es imposible, pues su desaparición está cerca.
Nadie habla, a excepción de Cupido, que está allí por voluntad propia, y lo único que hace es quejarse de todavía tener que recibir peticiones, aunque no las escucha. Los humanos y sus sentimientos lo hartaron, sólo quiere morir.
Se escucha la campana que avisa la llegada de un nuevo habitante. Como es habitual, los antes dioses forman un pasillo para recibir al nuevo olvidado. La sorpresa es magna: es aquel que les quitó el protagonismo, el de los milagros, junto a su padre. Todos comprenden lo que pasa, finalmente la humanidad se cansó y decidió a enterrar a todas esas deidades a las que entregaban sus vidas. Uno a uno, comienzan a desaparecer.

martes, 26 de febrero de 2019

La batalla


Ya está todo listo, cuarenta  grandes escritores se enfrentarán por ver quién es el mejor. Las reglas son claras, hay que arrojar al rival fuera del cuadrilátero.
Se da la señal de inicio y rápidamente los escritores latinoamericanos unen fuerzas, pero Cortázar traiciona a Neruda, eliminándolo.
Las hermanas Bronte atacan a Nabokov y a Carroll, que son salvados por James Joyce. Chejov ataca a Poe y Lovecraft lo defiende, se repite lo mismo con Stephen King, finalmente Murakami intenta un ataque sorpresa y es eliminado. Chejov junto a las Bronte eliminan a Nabokov, Carroll y Joyce, luego es traicionado y eliminado por Emily. Juan Rulfo, que poco estaba haciendo es eliminado por King. Vargas Llosa va por Cortázar pero es él quien termina afuera. No obstante, regresa al ring para golpear y eliminar a García Márquez, recordsndo una vieja bronca. Gabo exige regresar al ring, pero cuando sube recibe un empujon de Cortázar, ahora sí, es eliminado.
Rimbaud y Baudelaire conversan ignorando la lucha, este último se autoelimina cuando ve a Whitman acercarse  sin ropa. En medio de la distracción, Rimbaud también es eliminado. Walt se va a las manos con Oscar Wilde, y, sin verlos, chocan a Dickens y a Twain que también estaban peleando. Los cuatro terminan afuera.
Stephen King saca a Horacio Quiroga del juego al grito de "Mi terror es mejor" para que luego Agatha Christie lo elimine, ésta luego va y elimina a las Bronté, también descubre a Kafka en un rincón cual cucaracha, y lo manda para afuera. Cervantes va por Cortázar, pero sale volando y queda fuera, García Lorca intenta lo mismo, con la misma suerte y quedando colgado de un borde.
Duelo a puño limpio entre Agatha y Poe, Virginia Woolf elimina a Lovecraft para que no intervenga, repitiendo con Bradbury y Asimov.
Poe y Agatha derriban a Shakespeare y lo eliminan. Virginia es sorprendida y eliminada por Simone y Sartre, que a la vez es traicionado por su esposa y arrojado fuera.
Poe ahora tiene a Agatha contra las cuerdas, pero se detiene para eliminar a Simone, Tolstoi y Verne, que buscaban sacar ventaja. Al bajar la guardia es interceptado por Mary Shelley y Jane Austen, Hemingway salta en su defensa pero es eliminado por la autora de Frankenstein. Cortázar es quien lo salva, eliminando a las mujeres. ¡Traición de Borges hacia su compatriota, eliminándolo! El público queda en shock. La alegría de  Borges  dura poco, pues es  sorprendido por Dante, que lo manda afuera.
Duelo a tres bandas, Agatha lleva las de ganar, cuando intenta eliminar a ambos Poe se resiste, Dante no. Intenta una vez más pero los roles se invierten y es el de Providence quien permanece en la arena.
El autor de "El cuervo" se dispone a celebrar, pero... ¡García Lorca, que no habia sido eliminado, lo sorprende con una patada voladora y se convierte en el ganador!

Tertulia de poetas


—Una bebida más, por favor.
—Señor Baudelaire, ya es el cuarto vaso que toma—respondió el cantinero—y debo recordarle que aunque ya esté muerto, el alcohol en exceso sigue siendo peligroso.
—No te pago para que me aconsejes, te pago para que me des de tomar—Charles ignoró al joven y continuó bebiendo.
A las puertas del bar se hallaba Arthur Rimbaud, quien fijaba su mirada hacia las afueras.
—Eh, Arthur, ¿entras o no?—preguntó Charles, risueño, o mejor dicho, borracho.
—Walt Whitman ha montado un campamento nudista ahí afuera.
—Ah sí, es que no podemos permitirle entrar sin ropa aquí, reglas son reglas—señaló el cantinero—si quieres unírteles no hay problema, pero luego aquí te vienes vestido.
—Hmm, si Paul se entera me pega otro tiro, mejor me quedo aquí.
—Miedoso—le llamó Baudelaire            
—Señor Poe, ¿le gustaría leer alguno de mis poemas? Mire, este se llama Azatoth, si quiere se lo recito—Lovecraft, que no estaba invitado, se las había arreglado para colarse en la tertulia y ver a su ídolo, quien a su vez, estaba tratando de evitarlo.
—Ya entiendo por qué tiene su propio círculo allá abajo—pensaba Poe mientras buscaba algún lugar para esconderse hasta que lleguen los demás comensales—¿por qué Dante se tarda tanto en venir? ¿Se habrá perdido otra vez en el infierno?
Se oyó un portazo y todos los presentes dieron vuelta a ver quién había llegado, se trataba de Charles Bukowski. El cantinero resopló molesto, y sacó otro vaso para el ya mencionado.
—De lo que sea que ese esté bebiendo—dijo señalando a Baudelaire—dame el doble.
—No quiero que iniciemos una competencia de beber, Charles.
—Sabes que sí—dicho esto, ambos se miraron desafiantes mientras el cantinero sólo podia expresar su fastidio con su mirada.
Escondido en un barril de amontillado, Poe escuchó a alguien silbando una melodía mariachi.
—Por favor, que no sea él—pero lo era, Ambrose Bierce hizo acto de presencia, y se sumó a la competencia de bebidas, no sin antes abrazar fuerte a Edgar y dejarle una botella de mezcal de regalo—¿Qué les parece si empezamos a recitar, muchachos?
—Pero aún faltan invitados—señaló Rimbaud.
—Eso no me importa
—¿Y si lo dejamos para otro día? Creo que ninguno de los dos Charles está en condiciones de recitar algo—en efecto, ambos habían caído desmayados. El cantinero simplemente los miraba lamentándose.
—Sí, mejor así—se convenció rápido Edgar mientras abandonaba el lugar, mientras regresaba a su tumba, Whitman lo saludó y le preguntó de unirse al campamento, a lo que él respondió mostrándole el dedo medio y pensando—estas reuniones, nunca más.

lunes, 25 de febrero de 2019

Breve descripción del infierno

Creo que no necesito presentarme, ya todos conocen mi nombre, así que iré a lo importante, que en unos minutos tengo una reunión con el “jefe”, aunque esto es una cooperativa. Hoy vengo a contarles cómo se manejan las cosas en el Infierno. A diferencia de allá arriba, donde es todo libre albedrío y los guardias prácticamente están de adorno, aquí hubo que dividir el lugar en siete círculos, porque abajo hay mucha más gente que arriba, sí, primero eran siete, pero a un tal Dewey se le ocurrió que fueran nueve, como los de Dante, que, dicho sea de paso, no sé dónde está, dijo que se iba a una tertulia de poetas que organizaba Poe, pero creo que todavía está rondando por ahí. Cuando no tiene a Virgilio cerca se desorienta un poco.
Ya el primer círculo es una tortura. No, no para los que están ahí, sino para mí. Es que ahí están todos los filósofos que alguna vez renegaron de la existencia de, bueno, ya saben, “El todopoderoso”. Heráclito se la pasa pidiendo que le cambien las sábanas porque “ya no son las mismas”, Sócrates es un verdadero dolor de cabeza, a veces se escapa y baja a otros círculos a dar clases. Nietzsche está acurrucado en un rincón mientras habla del superhombre y no sé qué otras cosas, aunque nadie le presta atención.
En el segundo círculo tenemos a los lujuriosos. Con la llegada del Marqués de Sade esto se descontroló un poco y tengo que mantenerlos a raya cada tanto. No hay semana en la que no estén preparando alguna fiesta en conjunto con los golosos del tercer círculo. Siempre intentan convencerme de que les de permiso mandándome una canasta de frutas y con algún poema de Whitman. A esto debo sumarle las constantes quejas de los avaros del cuarto circulo. Yo siempre les digo que deberían ser como los del quinto, que nunca protestan por nada, es más, ni siquiera se esfuerzan en pensar, se la pasan durmiendo, encontrar a alguno despierto es como encontrar una aguja en un pajar.
El sexto círculo tiene algo en particular, ya que aquí deberían ir los herejes, basándonos en Dante, sin embargo, Dewey creyó que era mejor poner a todos en un mismo círculo, ateos y agnósticos. Aquí colocamos a Lovecraft, porque sus escritos me perturban hasta a mí, y es por eso que nunca paso para ver lo que está haciendo. De hecho nadie sabe nada.
El séptimo círculo es mi favorito, ¿por qué? Porque aquí vinieron a parar las peores escorias que pisaron la tierra, y me divierto bastante castigándolos. Si se trata de aleccionar soy el mejor. Y no, aquí no hay suicidas.
El octavo está vacío, no recuerdo bien para qué era, pero se convirtió en lo que yo llamo “el círculo popular”, porque todos los otros que habitan aquí lo usan para algo, excepto los del quinto. A veces algún violento viene a esconderse para evitar su castigo, en otras ocasiones ha habido clases de filosofía.
Me olvidaba, hay un noveno círculo que es en realidad mi oficina, donde hago el papeleo y envío a las almas al sector que le corresponda. También debo autorizar las salidas transitorias en caso de que alguien ahí en la Tierra esté jugando a la ouija. Todo esto sin recibir remuneración alguna, y es por eso que uso el piso de arriba como escenario de peleas con apuestas. Ya ven, de algo se tiene que vivir.


Reunión a la que se refiere el diablo: http://cafeytrapos.blogspot.com/2018/07/hablemos-de-los-mortales.html

viernes, 4 de enero de 2019

Había una vez...


Había una vez un reino donde los habitantes creyeron que como su nuevo gobernante era muy rico, no perjudicaría a los pobres campesinos. Al comienzo de su reinado, el monarca parecía alguien educado y que escuchaba las problemáticas de su gente. Pero poco les duró el encanto, pronto el rey comenzó a tomar decisiones, que podríamos llamar, muy estúpidas. Hizo que los campesinos tuvieran que pagar mucho más por sus tierras, como le parecía que había demasiadas personas trabajando, empezó a despedir a unas cuantas. Con el paso del tiempo cuando el rey hablaba parecía un infante, y el pueblo, molesto al ver que su líder de ojos celestes no era lo que parecía, comenzó a protestar.
Pero el rey tenía sus defensores, aquellas personas de su misma posición social, que le aseguraba que debía ser duro con los “sucios revoltosos”, así les llamaban. Decían que les mandaran al ejército y, si había que matar, que mataran, porque “a nadie le iba a importar”. El rey no sabía qué hacer y cuando entraba en crisis decía que la culpa era de la reina anterior.
Otra cosa que no se permitía en el gobierno era insultar al líder, por más que fuera un insulto pequeño, podían llegar a encerrar a quien lo hiciera. Eso sí, a cualquier otro rey estaba bien insultarlo.
En el reino también había un excesivo odio hacia la mujer, por ejemplo, siempre las trataban de locas o de querer llamar la atención, suena absurdo, pero así era, ni siquiera podían elegir si tener hijos o no, siempre excusándose en la fe, porque la Iglesia también era muy importante para los ricos, más allá de que no fueran nunca a misa o desviaran la mirada cuando veían un pobre.
Afortunadamente, reinos como este con su gente y gobernantes ya no existen, o bueno, a lo mejor sí.

lunes, 31 de diciembre de 2018

Año nuevo en el paraíso


A ver, de nuevo, ¿por qué tenías que ofrecerte como anfitrión para recibir el año nuevo? dijo el diablo, visiblemente molesto, mientras acomodaba los platos.
Es porque siempre nos invitan ellos, y por una vez en la vida sentí que debían invertirse los papelesle contestó Dios.
Claro, pero ellos son doce, y nosotros somos dos para organizar esto.
Querrás decir tres.
Por lo que hace tu hijo…señaló a Jesús, quien se encontraba durmiendo en un sillón.
Déjalo, está cansado.
¿Cansado de qué? Si el único que trabaja soy yo. Tengo administrar los malditos círculos, y encima el tonto de Dante sigue perdido y no sé dónde carajo está. Además, los nórdicos beben como unos desgraciados, hay que controlar las bebidas.
Los nórdicos no vienen, sólo los griegos.
¿En serio?-el diablo se sorprendió-¿Qué le pasó al resto? ¿Es por lo que pasó aquella vez con Mahoma?
No, no, simplemente declinaron la invitación.
Debe ser por tu ensalada.
¿Qué tiene de malo?
No sé, pero el año pasado Zeus casi se nos va, y eso que es inmortal.
Bueno, pero se comió la mitad
¡Porque los otros la dejaron! Mira, ni siquiera yo les daría eso de comer a los que tengo allá abajo. Tengo principios. ¡Y tú despierta de una vez carajo! ¡dijo tirándole un pedazo de pan a Jesús.
Oye, no desperdicies la comida, que luego Dionisio se queda con hambre.
A Dionisio basta con endosarle una buena botella y no joderá.
Pero es el dios del vino, puede tomar lo que sea.
Dijo lo mismo el año pasado, y ya ves, pobre Mahoma.
Ya no saques el asunto de Mahoma, por favor. Hijo, saca la ensalada de la heladera.
Hey, allá vienen, vaya, la cara de felicidad de Hades puede verse a kilómetros, Afrodita y Hefesto vienen tomados de la mano, solo espero que no hagan lo mismo de las últimas tres cenas….un sonido de vidrios rotos alarmó a los anfitriones, que voltearon a ver a Jesús, que a la vez, contemplaba la ensalada derramada en el pisoHey, por fin haces algo bien—el diablo alzó los brazos en señal de victoria y se sentó a comer.


sábado, 8 de diciembre de 2018

Capitán Lawrence

El capitán Lawrence sabía que su final estaba al caer, su viejs herida de guerra había reaparecido, y el escorbuto tampoco ayudaba.
Él y sus cuatro acompañantes habían llegado al polo con la ilusión de ser los primeros en alcanzarlo, pero el hallazgo de la bandera noruega fue un golpe duro, significaba derrota.
El viaje de ida fue díficil, y la vuelta aún más, el frío era un duro rival y Lawrence lo sabía, ya habían perdido a un hombre a causa de ello, y esa también era la razón por la cual no quisieron escuchar su pedido de abandonarlo y regresar sin él, pues herido como estaba no era más que una carga.
Fue un dieciseis de marzo, un día antes de cumplir años, que Lawrence tomó una decisión. Era de noche, sus compañeros pasaban el rato riendo y jugando las cartas. El capitán se paró y dijo
—Voy a salir, y puede que tarde un tiempo.
Con cada paso que daba sentía cómo se helaba su aliento, pensaba en que ellos podrían volver solos, ese sería su regalo. Murió solo, en la noche.

martes, 9 de octubre de 2018

Canción de cuna

Un dios fugitivo. Un rey muerto. Perdida la guerra, la traición es lo más sencillos para los cobardes. El que permaneció fiel yace en la tierra. Atado a mi estandarte, soy el último en pie. Que me encuentren así. La muerte juega una carrera para encontrarme antes que mis enemigos. A la espera, silbo aquella canción que mi madre me repetía todas las noches.

viernes, 5 de octubre de 2018

Boca vs. Cúcuta

—¿Va a dejar jugar así? Es una locura, es una locura, si no se ve nada. ¿Cómo van a hacer goles si no pueden ver el arco?—el padre de Félix miraba con desesperación la hora, jugaba Boca, el equipo de su papá, de su mamá, de su abuelo y también el suyo, aunque él no tenía mucha idea de fútbol, apenas tenía diez años. No entendía lo que pasaba, sólo escuchaba lo que conversaban los mayores, como podía, porque el ruido ensordecedor de los hinchas que cantaban no lo dejaba escuchar bien. Que lo tenían que suspender para el otro día decía el abuelo. Que iba a ser un milagro hacer dos goles con el clima en esas condiciones.
Entre los hinchas empezaba a correr la voz de que se suspendía, pero al rato llegó la versión de que se jugaba. Esa fue la real, se jugaba.
"Y vamos Boca que no podemos perder, y vamos Boca que tenés que ganar" cantaba toda la Bombonera, incluida su familia, que lo incitaba a que cantara también. Félix sintió como unas vibraciones. Se preguntó si habría algún terremoto, pues eso le habían enseñado en el colegio.
—¿Qué pasó? Preguntaba cada tanto su papá cuando la niebla se tornaba más espesa, a la espera que otro hincha le respondiera.
—¡Tiro libre, patea Román!—gritó uno a lo lejos mientras se escuchaban bombos y aplausos. Gol. Gol de Boca, Félix sintió como miles de personas se hacían una sola con ese grito, su abuelo lo alzó mientras cantaba. Ya no cantaban la anterior, ahora decían "Es para vos, gallina p.." y no alcanzó a escuchar el resto porque le taparon los oídos. Fin del primer tiempo.
—Esto, esto que estás viviendo-le decía el abuelo—esto es Boca, ¿te gusta?—Félix asintió tímidamente, empezaba a comprender.
Daba inicio el segundo tiempo, la niebla era todavía más espesa, prácticamente no se veía nada. Pero Félix lo vio. A él. Al que su padre y abuelo glorificaban todos los domingos. Al que llamaban Titán, a Martín Palermo entrando como si de un fantasma se tratase, empujando la pelota con la cabeza. Esa fue la primera vez que gritó un gol, aunque lo hizo en forma un poco tímida, porque tampoco quería hacer el ridículo. Pero la soltura llegaría al final, cuando, ya con la niebla un tanto despejada, un centro de ese Román del que tanto hablaban fue a parar a la cabeza de un tal Seba Battaglia, el León y ahí sí, gritó con tanta fuerza que se sintió por primera vez hincha. La cancha se venía abajo. Félix entendió que las vibraciones eran la Bombonera, que latía. Estaban en la final. Siguió yendo a la cancha y jamás olvidó lo que su abuelo le dijo aquel día: esa pasión, eso es Boca.

jueves, 4 de octubre de 2018

Yashin, pasado de copas


Un cigarrillo y un trago de vodka, nada más. Eso es lo que decía Yashin cada vez que los periodistas corrían tras él para conocer su secreto de atajar bien. Le llamaban la Araña Negra por su vestimenta oscura. Era el mejor arquero del mundo, y lo tenía la Unión Soviética, que venía de campeonar en Europa, afirmándose como selección candidata a suceder a Brasil como reyes del fútbol en el mundial del 62.
Pero algo pasó la tarde del tres de junio, aquel partido contra Colombia. No tardaron los soviéticos en ponerse en ventaja, Ivanov haría el primero y el tercero, dejándole el segundo a Chislenko. Las gradas eran una fiesta, eran claros vencedores. Para el combinado rival sirvió de consuelo un gol de Aceros, lo curioso fue que en ese gol Yashin por un momento pareció dudar de lo que estaba viendo y casi se va al piso en un intento por agarrar el balón. Corrían once minutos del segundo tiempo cuando Poneldenik estampó el cuarto y los hinchas coreaban.
Entonces llegó la segunda catástrofe, de un tiro de esquina más o menos bien pateado, llegaría el segundo gol colombiano, el primer gol olímpico en un mundial. Yashin se limitó a caminar hacia la pelota mucho después de que esta entrara al arco. Hay que reconocer que el soviético no tuvo culpa alguna en el tercer gol, pero era claro que algo le pasaba, sí fue en parte responsable del empate de Sálazar, queriendo salir a cortar el avance rival a cualquier lado. La hinchada soviética seguía gritando aunque no se sabe si era en aliento o insultando a su cancerbero. Los periodistas, que creían absurdo el “secreto” de Yashin, comenzaron a creerle, y también concluyeron que esta vez, se le había ido la mano.

jueves, 27 de septiembre de 2018

TID

Parte 1: http://cafeytrapos.blogspot.com/2018/09/el-verdugo-de-dios.html
Parte 2: http://cafeytrapos.blogspot.com/2018/09/la-ultima-risa-pagliacci-parte-ii.html


—Mierda, mierda. ¿Qué acaba de pasar? ¿Quién es ese tipo? ¿Está muerto? Sí, lo está, pero yo no lo maté, o tal vez sí, no puedo recordar nada. Pero no hay nadie más aquí, tengo que huir. Pero no puedo. ¿Qué pasó?
— ¿Qué pasó? Te lo voy a contar, ese tipo venía a matarnos, pero como no sirves para otra que cosa que escribir horribles poemas tuve que tomar el control y defenderte. Así es, yo lo maté, y fue bastante divertido. Le quité su arma y lo apuñalé, digamos, unas cinco veces. Ante la duda luego lo degollé, hubieras visto su rostro mientras lo hacía. Espera, sí puedes.
—Hey, no creas, te está mintiendo. Eso no pasó, se lo está inventando. Tal vez alguien busca incriminarte.
—Por favor, si de lo único que es culpable es de ser un mal escritor, ¿qué no leíste el poema ese del payaso que mataba a sus espectadores? La última risa le llamó, qué nombre más estúpido. Anda, vámonos. Dejemos a ese loco y sus ridículas ideas de ser verdugo de dios.
—Pero, ¿qué haremos con el cuerpo? No podemos dejarlo ahí, la policía lo verá.
— ¿Y eso qué? Que lo tire a la alcantarilla, no sé, ni me importa
—Que lo condenarán, no podemos permitir eso.
—Y una mierda, que lo condenen entonces.
— ¿Qué no te das cuenta que nos van…?
— ¿A encerrar? Ya lo estamos. Una celda no hará la diferencia.
— ¡Cállense! Carajo, no puedo saber qué lo hice, no puedo decir que no lo maté si no lo tengo claro. Esta mierda de trastorno me jodió la puta existencia. Yo quería ser escritor, quería ser famoso, ganar premios, ser reconocido por mis libros en todo el mundo. Y ahora estoy jodido. Ja, ja, es mejor que el show acabe con una última risa, ¿verdad, chicos? Vamos, ríamonos todos juntos.

miércoles, 26 de septiembre de 2018

La última risa




Parte 1: cafeytrapos.blogspot.com/2018/09/el-verdugo-de-dios.html

Nadie hace caso al comediante,
un último chiste, ya sin aire
solo él puede reirse.
El público le da la espalda,
la lágrima recorre su cara.
Fracasó,
pero el show debe continuar,
tras bambalinas, su último número
y otra vez en el escenario
anuncia tiempos de cambio.
Esta es su nueva rutina,
que dice, es la mejor medicina.
Una bala cruza el salón
directo a los ojos del espectador,
aquel que lo insultó y humilló
Pánico.
Corridas, lágrimas, desesperación.
El sueño terminó.
Esto es diversión, piensa,
es gracioso en verdad
de este payaso ya no se reirán.
Telón.

jueves, 20 de septiembre de 2018

Erik Hacha Sangrienta


Olaf se arrastraba por el campo de batalla, cubierto de sangre, cuando a lo lejos vio una figura acercarse. Rezó a Odín que fuera su hermano Sigrod con el anuncio de que habían vencido. Había perdido un ojo en la lucha y se le dificultaba la visión. El encuentro había sido duro y el más violento que había vivido. De todos los hijos del rey, sólo quedaban cuatro con vida.
Horrorizado, vio que la figura que se acercaba era su otro hermano, Erik, su enemigo, que llevaba la cabeza de Sigrod en una mano, y un hacha cubierta de sangre en la otra, mejor dicho, su rostro estaba completamente salpicado de ella. Portaba una sádica sonrisa mientras se iba acercando. El día que el rey Harald murió, Erik no dudó en tomar el trono y matar a quien se le opusiera. Olaf recordaba aquel banquete donde vio a su hermano Bjorn ponerse pálido luego de beber, retorciéndose en la mesa hasta su muerte mientras Erik simplemente miraba con indiferencia. Años atrás lo había visto asesinar a otro de sus hermanos, Halfdan, mediante el águila sangrienta, ese castigo que consistía en abrir a la víctima por la espalda, y luego abriendo sus costillas con los pulmones hacia afuera, de modo que parecieran alas manchadas con sangre.
-Hermano, ¿realmente es necesario que atentes contra tu propia sangre sólo por ambición? Piensa en lo que diría nuestro padre. Tu accionar no es digno del Valhalla-vociferó Olaf, sabiendo que sólo estaba retrasando su muerte
-Éste es mi destino. Debo eliminar a aquellos que sean una amenaza para mi reino. No me importan los medios, mi fin es gobernar.
Erik blandió con fuerza el hacha y lo degolló.


miércoles, 19 de septiembre de 2018

El verdugo de Dios

Dios, ¿me escuchas? He seguido al pie de la letra tus instrucciones, propagué tu mensaje tal como me dijiste, pero nadie hace caso, es más, se burlan de mí. En la calle me arrojaban piedras mientras me filmaban y se reían. Decían que yo estaba loco, ¿puedes creer eso señor?
Me invitaron a la televisión, allí había una enviada de Satanás que se hacía pasar por psiquiatra, quiso ridiculizarme, que tenía algún problema, una especie de trastorno mental.
No puedo permitir que seas humillado de esta forma, no quisieron oír. Y esa herejía debe ser castigada. Ya he hecho mi juicio sobre aquellos pecadores, pronto conocerán tu ira, pues no sólo soy tu mensajero. Soy el verdugo de Dios.

sábado, 15 de septiembre de 2018

Los tiburones

"A los botes", grita el capitán, con gran desespero. "Estamos siendo atacados". La fiesta tocaba su fin. "Son tiburones", los reyes del mar, sedientos de sangre. "Mujeres y niños primero". Una dama malherida ve con melancolía a sus hijos subirse a los botes. Mientras vivan, lo demás no importa, piensa antes de cerrar sus ojos para siempre. 
El tiempo parece detenerse mientras veo con desdén a quienes no logran salvarse.
Los botes se van alejando, somos pocos los que ya estamos lejos y no corremos peligro, pero no puedo dejar de pensar, que tan solo horas atrás me encontraba bailando con la muerte.
¿Qué es eso? ¿Una aleta? No, son más. Nos alcanzaron. Se acabó, ahí vienen los tiburones a teñir de rojo el mar.

viernes, 14 de septiembre de 2018

Falso hijo de un rey


Mi infancia no fue feliz. Ante la imposibilidad del rey de poder concebir un hijo, fue dictado que el próximo niño a nacer debía ser entregado para asumir el rol de príncipe. Mujeres huyeron del reino ante la sola idea de entregar su descendencia a aquel tirano, hubo quienes incluso recurrieron al suicidio. Por otro lado, hubo familias pobres que, esperanzadas en obtener alguna ayuda del soberano, se empeñaron en la búsqueda un hijo. Ese fue el caso de mis padres, un matrimonio humilde de campesinos. Una vez nacido, fui entregado a la realeza, lo que sucedió con mis verdaderos padres jamás me fue esclarecido, aunque doy por hecho que fueron asesinados.
Vagos recuerdos son los que tengo de mi niñez, pero hay algo que nunca pude olvidar. Una tarde, con solo nueve años, vi como traían a un sujeto cuyas ropas no coincidían con la vestimenta habitual del reino, parecía un soldado. Mi padre sin mediar palabra se pasó el dedo índice por el cuello y aquel hombre fue ejecutado ante mis ojos.
—Hijo, tú me sucederás, expandirás el reino, matarás a los enemigos sembrando el terror a donde vayas, y someterás a los esclavos. Serás un gran señor.
Aquellas palabras retumbaron en mi cabeza hasta el dia de hoy. No era más que un infante, apenas pude comprender en el momento su significado. Tres años después, jugando con los esclavos, que yo creía eran mis amigos, ignorando por completo su forma de vida. Uno de ellos gritó que no aguantaba más, y corrió hacia las puertas del palacio. Fue degollado en el mismo instante. Pregunté a los guardias por qué habían hecho eso.
—Órdenes del rey.                                                                                                             
Molesto, me dirigí hacia donde estaba él.
—Padre, tus guardias han asesinado a mi amigo por querer entrar al palacio.
—Si quiso entrar al palacio entonces merecía morir-respondió sin mirarme a los ojos
—¿Por qué?
—Porque era un esclavo, hijo. Y está mal que los esclavos quieran ponerse a la par de nosotros los nobles.
—¿Entonces los nobles pueden hacer lo que quiera, y el que no lo es merece ser castigado? Eso es muy injusto de tu parte padre.
Poco después fui enviado a un monasterio. Él creía que pasar tiempo con los sacerdotes cambiaría mi pensar. Cada noche rezaba a Dios para que dejara de sembrar el temor, como me había dicho años atrás, aunque sabía que todo seguía igual. Por las tardes me escapaba al bosque para estar solo.
Permanecí allí por diez años, durante los cuales fui planeando mi venganza al descubrir mi verdadera historia. Agradecí a los hermanos que me criaron y me brindaron la educación. No eran gente malvada, eran hombres con miedo.
—Hermanos, prometo que volveré con buenas nuevasme despedí de ellos, quienes habían depositado su fe en mí.
Me adentré en el reino y fui directo hacia el palacio, seguido por una muchedumbre intrigada al verme regresar. No dudé en mostrar mi espada a los guardias para que me dejaran pasar. Con mucho esfuerzo, aparecí ante él.
—¡Hijo mío!
—No soy tu hijo, ni tu eres un rey. No eres más que un falso profeta, y juro por el filo de esta espada, que hoy no gobernarás más.
Siempre me despierto en esa parte, y no tengo más remedio que contemplar los barrotes de mi celda.