domingo, 9 de junio de 2019
El último
¿Es esto real? Era la pregunta que rondaba en su cabeza. Caminaba por las calles con la mirada perdida, sin poder encontrar a nadie. Todo rastro de vida había desaparecido. Sería que comenzaba el final de los tiempos, pensaba. A medida que avanzaba quería convencerse de que simplemente estaba soñando, y al día siguiente saldría a caminar como todas las mañanas, y vería todo como lo recordaba. Mientras más calmo se presentaba el aire, él se sentía más intranquilo. Se percató de que no era un sueño y que estaba solo, solo y libre, algo que siempre había idealizado, pero que ahora no era más que el mismo infierno.
sábado, 13 de abril de 2019
Dioses olvidados
Descansan
en alguna parte, a la espera de que alguien vuelva a creer en ellos, que les
den vida. Son dioses, pero también son mortales, sin fe, desaparecen. Hubo un
tiempo en el que estaban llenos de ofrendas, pero luego se vieron opacados por
nuevas figuras. La de alguien que se mezclaba entre los humanos para llevarlos
a la salvación.
Uno de
ellos todavía tiene esperanzas, y aguarda todos los días, confiando en que
alguien, aunque sea solo una persona, le envíe una plegaria. El resto de sus
compañeros no objetan, saben que su sueño es imposible, pues su desaparición
está cerca.
Nadie
habla, a excepción de Cupido, que está allí por voluntad propia, y lo único que
hace es quejarse de todavía tener que recibir peticiones, aunque no las
escucha. Los humanos y sus sentimientos lo hartaron, sólo quiere morir.
Se
escucha la campana que avisa la llegada de un nuevo habitante. Como es
habitual, los antes dioses forman un pasillo para recibir al nuevo olvidado. La
sorpresa es magna: es aquel que les quitó el protagonismo, el de los milagros,
junto a su padre. Todos comprenden lo que pasa, finalmente la humanidad se
cansó y decidió a enterrar a todas esas deidades a las que entregaban sus
vidas. Uno a uno, comienzan a desaparecer.
martes, 26 de febrero de 2019
La batalla
Ya está todo listo,
cuarenta grandes escritores se
enfrentarán por ver quién es el mejor. Las reglas son claras, hay que arrojar
al rival fuera del cuadrilátero.
Se da la señal de inicio
y rápidamente los escritores latinoamericanos unen fuerzas, pero Cortázar
traiciona a Neruda, eliminándolo.
Las hermanas Bronte
atacan a Nabokov y a Carroll, que son salvados por James Joyce. Chejov ataca a
Poe y Lovecraft lo defiende, se repite lo mismo con Stephen King, finalmente
Murakami intenta un ataque sorpresa y es eliminado. Chejov junto a las Bronte
eliminan a Nabokov, Carroll y Joyce, luego es traicionado y eliminado por
Emily. Juan Rulfo, que poco estaba haciendo es eliminado por King. Vargas Llosa
va por Cortázar pero es él quien termina afuera. No obstante, regresa al ring
para golpear y eliminar a García Márquez, recordsndo una vieja bronca. Gabo
exige regresar al ring, pero cuando sube recibe un empujon de Cortázar, ahora
sí, es eliminado.
Rimbaud y Baudelaire
conversan ignorando la lucha, este último se autoelimina cuando ve a Whitman
acercarse sin ropa. En medio de la
distracción, Rimbaud también es eliminado. Walt se va a las manos con Oscar
Wilde, y, sin verlos, chocan a Dickens y a Twain que también estaban peleando.
Los cuatro terminan afuera.
Stephen King saca a
Horacio Quiroga del juego al grito de "Mi terror es mejor" para que
luego Agatha Christie lo elimine, ésta luego va y elimina a las Bronté, también
descubre a Kafka en un rincón cual cucaracha, y lo manda para afuera. Cervantes
va por Cortázar, pero sale volando y queda fuera, García Lorca intenta lo
mismo, con la misma suerte y quedando colgado de un borde.
Duelo a puño limpio entre
Agatha y Poe, Virginia Woolf elimina a Lovecraft para que no intervenga,
repitiendo con Bradbury y Asimov.
Poe y Agatha derriban a
Shakespeare y lo eliminan. Virginia es sorprendida y eliminada por Simone y
Sartre, que a la vez es traicionado por su esposa y arrojado fuera.
Poe ahora tiene a Agatha
contra las cuerdas, pero se detiene para eliminar a Simone, Tolstoi y Verne,
que buscaban sacar ventaja. Al bajar la guardia es interceptado por Mary
Shelley y Jane Austen, Hemingway salta en su defensa pero es eliminado por la
autora de Frankenstein. Cortázar es quien lo salva, eliminando a las mujeres.
¡Traición de Borges hacia su compatriota, eliminándolo! El público queda en
shock. La alegría de Borges dura poco, pues es sorprendido por Dante, que lo manda afuera.
Duelo a tres bandas,
Agatha lleva las de ganar, cuando intenta eliminar a ambos Poe se resiste,
Dante no. Intenta una vez más pero los roles se invierten y es el de Providence
quien permanece en la arena.
El autor de "El
cuervo" se dispone a celebrar, pero... ¡García Lorca, que no habia sido
eliminado, lo sorprende con una patada voladora y se convierte en el ganador!
Tertulia de poetas
—Una bebida más, por favor.
—Señor Baudelaire, ya es el cuarto vaso que toma—respondió
el cantinero—y debo recordarle que aunque ya esté muerto, el alcohol en exceso
sigue siendo peligroso.
—No te pago para que me aconsejes, te pago para que me des
de tomar—Charles ignoró al joven y continuó bebiendo.
A las puertas del bar se hallaba Arthur Rimbaud, quien
fijaba su mirada hacia las afueras.
—Eh, Arthur, ¿entras o no?—preguntó Charles, risueño, o
mejor dicho, borracho.
—Walt Whitman ha montado un campamento nudista ahí afuera.
—Ah sí, es que no podemos permitirle entrar sin ropa aquí,
reglas son reglas—señaló el cantinero—si quieres unírteles no hay problema,
pero luego aquí te vienes vestido.
—Hmm, si Paul se entera me pega otro tiro, mejor me quedo
aquí.
—Miedoso—le llamó Baudelaire
—Señor Poe, ¿le gustaría leer alguno de mis poemas? Mire,
este se llama Azatoth, si quiere se lo recito—Lovecraft, que no estaba
invitado, se las había arreglado para colarse en la tertulia y ver a su ídolo,
quien a su vez, estaba tratando de evitarlo.
—Ya entiendo por qué tiene su propio círculo allá
abajo—pensaba Poe mientras buscaba algún lugar para esconderse hasta que
lleguen los demás comensales—¿por qué Dante se tarda tanto en venir? ¿Se habrá
perdido otra vez en el infierno?
Se oyó un portazo y todos los presentes dieron vuelta a ver
quién había llegado, se trataba de Charles Bukowski. El cantinero resopló
molesto, y sacó otro vaso para el ya mencionado.
—De lo que sea que ese esté bebiendo—dijo señalando a
Baudelaire—dame el doble.
—No quiero que iniciemos una competencia de beber, Charles.
—Sabes que sí—dicho esto, ambos se miraron desafiantes
mientras el cantinero sólo podia expresar su fastidio con su mirada.
Escondido en un barril de amontillado, Poe escuchó a alguien
silbando una melodía mariachi.
—Por favor, que no sea él—pero lo era, Ambrose Bierce hizo
acto de presencia, y se sumó a la competencia de bebidas, no sin antes abrazar
fuerte a Edgar y dejarle una botella de mezcal de regalo—¿Qué les parece si
empezamos a recitar, muchachos?
—Pero aún faltan invitados—señaló Rimbaud.
—Eso no me importa
—¿Y si lo dejamos para otro día? Creo que ninguno de los dos
Charles está en condiciones de recitar algo—en efecto, ambos habían caído
desmayados. El cantinero simplemente los miraba lamentándose.
—Sí, mejor así—se convenció rápido Edgar mientras abandonaba
el lugar, mientras regresaba a su tumba, Whitman lo saludó y le preguntó de
unirse al campamento, a lo que él respondió mostrándole el dedo medio y
pensando—estas reuniones, nunca más.
lunes, 25 de febrero de 2019
Breve descripción del infierno
Creo que no necesito presentarme, ya todos
conocen mi nombre, así que iré a lo importante, que en unos minutos tengo una reunión
con el “jefe”, aunque esto es una cooperativa. Hoy vengo a contarles cómo se
manejan las cosas en el Infierno. A diferencia de allá arriba, donde es todo
libre albedrío y los guardias prácticamente están de adorno, aquí hubo que
dividir el lugar en siete círculos, porque abajo hay mucha más gente que
arriba, sí, primero eran siete, pero a un tal Dewey se le ocurrió que fueran
nueve, como los de Dante, que, dicho sea de paso, no sé dónde está, dijo que se
iba a una tertulia de poetas que organizaba Poe, pero creo que todavía está
rondando por ahí. Cuando no tiene a Virgilio cerca se desorienta un poco.
Ya el primer círculo es una tortura. No, no
para los que están ahí, sino para mí. Es que ahí están todos los filósofos que
alguna vez renegaron de la existencia de, bueno, ya saben, “El todopoderoso”.
Heráclito se la pasa pidiendo que le cambien las sábanas porque “ya no son las
mismas”, Sócrates es un verdadero dolor de cabeza, a veces se escapa y baja a
otros círculos a dar clases. Nietzsche está acurrucado en un rincón mientras
habla del superhombre y no sé qué otras cosas, aunque nadie le presta atención.
En el segundo círculo tenemos a los lujuriosos.
Con la llegada del Marqués de Sade esto se descontroló un poco y tengo que
mantenerlos a raya cada tanto. No hay semana en la que no estén preparando
alguna fiesta en conjunto con los golosos del tercer círculo. Siempre intentan
convencerme de que les de permiso mandándome una canasta de frutas y con algún
poema de Whitman. A esto debo sumarle las constantes quejas de los avaros del
cuarto circulo. Yo siempre les digo que deberían ser como los del quinto, que
nunca protestan por nada, es más, ni siquiera se esfuerzan en pensar, se la
pasan durmiendo, encontrar a alguno despierto es como encontrar una aguja en un
pajar.
El sexto círculo tiene algo en particular,
ya que aquí deberían ir los herejes, basándonos en Dante, sin embargo, Dewey
creyó que era mejor poner a todos en un mismo círculo, ateos y agnósticos. Aquí
colocamos a Lovecraft, porque sus escritos me perturban hasta a mí, y es por
eso que nunca paso para ver lo que está haciendo. De hecho nadie sabe nada.
El séptimo círculo es mi favorito, ¿por
qué? Porque aquí vinieron a parar las peores escorias que pisaron la tierra, y
me divierto bastante castigándolos. Si se trata de aleccionar soy el mejor. Y
no, aquí no hay suicidas.
El octavo está vacío, no recuerdo bien para
qué era, pero se convirtió en lo que yo llamo “el círculo popular”, porque
todos los otros que habitan aquí lo usan para algo, excepto los del quinto. A
veces algún violento viene a esconderse para evitar su castigo, en otras
ocasiones ha habido clases de filosofía.
Me olvidaba,
hay un noveno círculo que es en realidad mi oficina, donde hago el papeleo y
envío a las almas al sector que le corresponda. También debo autorizar las
salidas transitorias en caso de que alguien ahí en la Tierra esté jugando a la
ouija. Todo esto sin recibir remuneración alguna, y es por eso que uso el piso
de arriba como escenario de peleas con apuestas. Ya ven, de algo se tiene que
vivir.Reunión a la que se refiere el diablo: http://cafeytrapos.blogspot.com/2018/07/hablemos-de-los-mortales.html
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